Guía para convertirse en lector

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Creo que en este poco tiempo que llevo posteando he dejado claro que los libros forman parte esencial de mi vida, porque sencillamente son una de mis mayores pasiones.

En esta ocasión no me explayaré en las virtudes y ventajas que puede dar el hábito de la lectura. En este post me quiero dirigir a quienes no leen, o leen poco, pero que tienen la comezón de empezar a hacerlo aunque no tienen idea de por donde empezar. Por esta razón comparto los 8 sencillísimos pasos a seguir:

1. ¡Déjate de prejuicios!: Contra lo que se oye, sobre todo en México, la lectura no tiene que ser ni aburrida (aunque hay de libros a libros), ni para ñoños (aunque hay de lectores a lectores). La lectura finalmente es un medio más de entretenimiento e información (para mí de los mejores), el cual requiere de cierto grado de soledad y sobre todo de atención. Fuera de eso un libro tiene las ventajas que no te obliga a esperar a que se cargue o a que descifres un CAPTCHA, ni a tener que soportar anuncios cada ocho minutos. Su duración, intensidad y afectación depende exclusivamente del lector.

2. Avanza a pasos pequeños: Si apenas y llegas al medio libro por año, no quieras comenzar con Rayuela por Cortázar, sobre todo hay autores latinoamericanos que son complicados hasta para quienes leen constantemente. Es mejor empezar por libros cortos, como El niño con el pijama de rayas de John Boyne, o Novellas (un intermedio entre novela y cuentos), como Seda por Alessando Barico o incluso el aclamado libro El Principito por Antoine de Saint- Exupèry.

3. El tamaño NO importa: Ahora bien, no es dejarse llevar exclusivamente por el grosor, en muchas ocasiones puedo tardar más leyendo un libro de 120 páginas que uno de 890. También existe la fluidez de la lectura, la calidad de la historia, el estilo del escritor y el interés que tiene el lector por el libro. No hay por qué tenerle miedo a un libro gordo, como no hay que confiarse de uno delgado. Ejemplo claro de ello es La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón (de quien próximamente escribiré), que no es un libro corto pero que terminas en un abrir y cerrar de ojos. En palabras de Jane Austen:

“Cuando un libro está bien escrito, siempre resultará demasiado corto”

4. No juzgues al libro por su portada: Esto va en los dos sentidos, como sucede con el grosor, la portada aunque es importante como primera impresión, no asegura lo que guarde en su interior. He comprado libros con una portada de premio, pero que su historia es lo menos memorable del mundo, lo dijo Charles Dickens:

“Hay libros en donde la portada y contraportada son por mucho las mejores partes.”

De igual manera me he topado con otros por los que no das ni un peso por su diseño pero que pareciera que te hablara con megáfono hasta el centro del alma.

5. Identifica tus antojitos y si no, intenta con los clásicos: Como en la comida, la lectura es algo de antojo y existe una amplia gama de géneros, autores y estilos de los cuales elegir. Una manera útil de conocer estos géneros y las principales propuestas de cada uno son portales como Goodreads, que básicamente es una inmensa base de datos de libros y autores de todo el mundo u otras listas en internet. También sirve preguntar a amigos con los que se comparten gustos semejantes e incluso, en algunas ocasiones, el pasear por una librería y simplemente buscar y preguntar. Si ninguno de estos métodos te convence, no dudes de los clásicos y universales como Orgullo y Prejuicio de Jane Austen, Matar un Ruiseñor por Harper Lee o 1984 por George Orwell.

6. Darle día con día: Un lector no nace, ¡Se hace! La lectura es un medio de entretenimiento que requiere mayor atención que cualquier otro. Nadie nace con un libro en la mano. Lo que a mí siempre me ha funcionado cuando no tengo el tiempo para leer, es dedicarle mis últimos minutos del día. Arropada en mi cama, con los aparatos tecnológicos ignorados, tomo mi libro y avanzo hasta que repito cinco veces la misma línea, esto puede suceder a los pocos renglones de empezar o me puede llevar a ver el amanecer.

7. Aprovecha los malos momentos: Un libro puede tener efectos relajantes para los nervios destruidos. Ante un momento de estrés, tristeza o soledad la lectura puede actuar como un salvavidas, yo se lo adjudico a la apertura que tiene el alma ante situaciones de dolor o angustia, pero puede ser simplemente que existen personajes con los cuales te identificas o argumentos que hacen que te cuestiones, cual cita en el psicólogo, de tus propios errores o problemas.

8. De lo bueno mucho: Finalmente, una vez que encuentres un libro que te haga sentir satisfecho, investiga de su autor o género, aunque nunca será garantía, es siempre un buen lugar para empezar.

Los libros son el avión y el tren y el camino. Son el destino y también el trayecto. Son hogar. – Anna Quindlen, How Reading Changed My Life

¿Qué otras recomendaciones darían ustedes? – Anapadelab

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